25.8.10

Estupidez y Tragedia

Esos años todos de pie,
todos los de éste grupo
se amenazaban unos a otros
con revólveres, zapatos, y demás estupideces.

Al principio solo insultitos,
llanto, sudor,
y el lugar, que era nuevo,
se iba deshaciendo.

La impaciencia,
la tensión,
los gatillos inmóviles,
alrededor
derrumbes, explosiones

Pero de aquello las memorias,
solo recibían rumor,
atentos estaban todos a los ojos de todos.

Fue el tiempo y la clara incongruencia,
que cansó las manos,
cayó un picahielo al suelo,
y siguió lo demás:
a chasquidos las amenazas se deshicieron

Luego llantos de alivio, abrazos impensados, quebrados te quieros,
y el logro apaciguaba la sensación de perdida.

El lugar: reconstruido, limpio, silencioso,
donde irguieron monumentos y museos.

y afuera,
antes de que nadie soltara nada,
las memorias cargadas de tragedia.

20.4.10

Cubos

Los cubos que se ierguen
quietos y titiritantes
por el miedo de que

la estrella
harta
del intento de informar
abandone el ansia
y se asuma por fin el viento de nada
donde no se huelen héroes
donde el reloj es aparente
y las máquinas no recuerdan nada


Pero ahí está,
sigue,
el niño juega con la guitarra verde,
de plástico
dentro del cubo cálido
de esperanza incomprensible
de saliva de costumbre
de algunos monstruos secretos
dentro del cubo que provee el multiplo
¿el falso multiplo?

24.3.10

Conversaciones en monoplaza

El olor del ollín define las palabras clave para concluir lo mismo:

que lo bueno es bueno
y lo malo también

que tenemos que seguir quemando algo para vivir!
Por ejemplo, verdades

La quema de verdades transcurre diligentemente
sobre cuatro ruedas
y tiras de asfalto la atmósfera es de sana y trémula ilusión
que media sonidos agudos y voces graves y seguras
a veces risas programadas y/o controladas
con algún resto de improvisación preadolescente

El último intercambio es de nombres
y de palmas

Yo soy esto
Yo aquello

Existimos,
menguantes,
entre el humo de verdades

E ahí una verdad no inflamable

Gafas y olivos

Inmerso
en el lago de las ciudades
saturado de cosas
voces, cuerpos

en orden
aparente

flotan cruzando por las esquinas
se ierguen los silencios en los asientos de tren
y multiplican las gafas y los olivos

Las paradojas,
leves declaraciones de guerra
las batallas son humedas
el semen transparente, inodoro
el resultado:
la permanencia, la continuidad

enfria

y hiela

el lago de las ciudades

la guerra es ilusión
las gafas no aumentan
los olivos no crecen

21.10.09

Doble vidrio laminado

Además están los trenes
máquinas que inspiran un deseo tremendo de ser querido
angustia, no deseo
porque el comfort de los asientos
amplios e higiénicos
en sinergía con el silencio de los co-pasajeros
define el amor como algo incierto
quizá imposible de permear la oscuridad del rostro
que -reflejado en el doble vidrio laminado- se reconoce
como demasiado fóbico al paisaje natural y cultural.
Sin embargo,
alivia saber que los trenes son modernos
y funcionan
como puede funcionar cualquier intento
progresivo
estudiado
firme
de ser visto por otro.

3.6.09

Lunes temprano

semiextasiados, quizá dormidos
descubierto el predominio sobre la muerte
sentados en el bus
miramos nuestros zapatos este lunes
satisfechos de que ninguna noticia sea nueva
desde hace tanto tiempo
desde que la ciudad es plasma que se deja atrás de las ventanas
confirmando que ya sabemos volar
sin miedo
al ver en el diario el anuncio de pañales, una foto más
en que cada niño que nace está más seguro de sus minutos
de sus horas extras, de sus días fiesta
de sus lunes con zapatos en el bus metropolitano

30.1.09

Una palabra más que combina dos conceptos comunes

Es decir un lugar común. Una invención fácil. Como la de los niños, quienes no persiguen gloria ni fama, quienes no se cren capaces de alcanzarlas, aunque no sepan aquello de la entropía y las partículas que salen disparadas de las órbitas por alguna decepción. Esto es anacrónico.