Esos años todos de pie,
todos los de éste grupo
se amenazaban unos a otros
con revólveres, zapatos, y demás estupideces.
Al principio solo insultitos,
llanto, sudor,
y el lugar, que era nuevo,
se iba deshaciendo.
La impaciencia,
la tensión,
los gatillos inmóviles,
alrededor
derrumbes, explosiones
Pero de aquello las memorias,
solo recibían rumor,
atentos estaban todos a los ojos de todos.
Fue el tiempo y la clara incongruencia,
que cansó las manos,
cayó un picahielo al suelo,
y siguió lo demás:
a chasquidos las amenazas se deshicieron
Luego llantos de alivio, abrazos impensados, quebrados te quieros,
y el logro apaciguaba la sensación de perdida.
El lugar: reconstruido, limpio, silencioso,
donde irguieron monumentos y museos.
y afuera,
antes de que nadie soltara nada,
las memorias cargadas de tragedia.
25.8.10
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